Los hermanos Wilhelm y Alexander von Humboldt y su relación con la España de la Ilustración

Retrato de Alexander von Humboldt
Imagen de Wilhelm von Humboldt

Descendientes  por línea paterna de una familia de burgueses y militares prusianos, ennoblecida a principios del siglo XVIII  y por la materna de la familia Colomb,  hugonotes  huidos a Dinamarca y más tarde a Prusia en el siglo XVII, los hermanos Von Humboldt,  son considerados como los grandes eruditos de la Ilustración en  Alemania. Recibieron una educación similar durante sus primeros años de vida, dirigida por su madre y famosos preceptores de la época, para especializarse posteriormente en las letras, filosofía , teoría política, diplomacia  y filología  (Wilhelm)  y en la ingeniería,  botánica,  taxonomía y en sus famosas mediciones (Alexander) . Durante su vida se relacionaron con los genios alemanes de la época como Goethe y Schiller. Fundaron universidades y celebraron congresos internacionales en Berlín y otras ciudades.

Los hermanos von Humboldt visitaron España en varias ocasiones, aunque por separado. Su relación con el país es diferente para cada uno de ellos.

 

Wilhelm von Humboldt

En primer lugar Wilhelm, (Potsdam, 22 de junio de 1767-Tegel, Berlín; 8 de abril de 1835) . Era el mayor de los hermanos. La primera vez que viajó a España fue de finales de 1799 a mediados de 1800, poco después de la partida de su hermano Alexander hacia América, desde La Coruña.  Poco después, en 1801,  realizó otro viaje,  que se circunscribió al País Vasco; en él realizó los estudios etnológicos y filológicos que le llevaron a su escribir su famosa obra “Los Vascos”.

 «Las Provincias vascas tienen un aspecto completamente peculiar y situadas en la frontera hispano-francesa no presentan, sobre todo en sus habitantes, ni el carácter de Francia ni el de España. Constituyen un pueblo dedicado a la labranza, navegación y comercio, y no carecen de bienestar corporal, sin el cual es imposible la prosperidad moral. Tienen una organización libre, deliberaciones públicas ordinariamente en la lengua del país, así pues un interés común.»

Los resultados de las investigaciones realizadas in situ sobre la lengua vasca se publicaron mucho más tarde. Para algunos tratadistas, sus estudios filológicos son consecuencia de la admiración que el contacto con el pueblo vasco le produjo en su primer viaje. Pese a ello, sus predicciones sobre la desaparición del euskera en menos de cien años, no se cumplieron, afortunadamente.

Habla así del euskera:

«El lenguaje es peculiar, en sus palabras, su formación y su entonación, e incomprensible aún en sus palabras más insignificantes para los extraños. Ya en el día tiene que retroceder a la montaña, de decenio en decenio cada vez más, acosada por todos los lados, tratada como por mala madre precisamente por la parte más ilustrada de la nación, y es de prever que su decadencia tomará de aquí en adelante una marcha aún más acelerada. En menos de un siglo habrá desaparecido quizás el vascuence de la serie de lenguas vivas…»

Los estudios de teoría política que le hicieron célebre, elogian también las instituciones vascas, entre ellas los fueros:

«Tendría que ser sumamente interesante ver desarrolladas las circunstancias a favor de las cuales este pequeño pueblo montañés consiguió, en tiempos en que en todas partes dominaba la opresión y la violencia, darse una organización, que, tan alejada del despotismo como de la anarquía, respira enteramente un espíritu noble de libertad, y cuyas beneficiosas consecuencias sobre las costumbres y el carácter todavía hoy son inequívocas.»

Foto antigua de una familia baserritarra frente a su caserío, en el País Vasco
Recorrido de los viajes de Wilhelm por el País Vasco

Su opinión sobre la villa de Bilbao es, quizás, la más negativa en términos de conservación de la cultura vasca . Menciona su papel de ciudad  floreciente, la califica de encantadora en muchos aspectos. Bilbao es ya, en aquel momento, un foco difusor de las ideas ilustradas, y en pocos años será  el reducto liberal que se enfrente al carlismo. Wilhelm observa este fenómeno con cierto temor, explicando que :

 » el continuo tráfico de forasteros ha desalojado las costumbres patrias, que solo se pueden buscar en el campo y en la montaña, y hasta el idioma es en alto grado impuro y mezclado con castellano»

Alexander von Humboldt

Alexander, el hermano pequeño,  (Berlín14 de septiembre de 1769– 6 de mayo de 1859) fue el primero en viajar a España. Entró por Cataluña en enero de 1799 y permaneció unos meses en la corte de Carlos IV, entre Madrid y Aranjuez, con el fin de obtener la documentación necesaria para desplazarse a las tierras americanas, objeto de su ansiado viaje de investigación. Zarpó desde La Coruña en junio de 1799.

El viaje programado duraría casi cinco años, siempre acompañado por el naturalista francés Aimé Bonpland. Visitaron numerosas zonas del subcontinente sudamericano, entre ellas Venezuela, Perú, Nueva Granada (actual Colombia) Guayanas, Cuba, etc.  Empleó en el periplo todo el dinero de su herencia materna.

Podríamos decir que Humboldt rentabilizó su inversión en fama pero no en dinero. Iba enviando puntualmente las reseñas de sus investigaciones a su hermano Wilhelm, quien se encargaba de publicarlas en libelos y  prensa alemana de la época. El eco de su obra se difundió por toda Europa. Según las crónicas , al final de su larga vida vivía modestamente de una pensión del gobierno prusiano.

En las primeras etapas de su viaje a América, Alexander hizo dos escalas en Canarias, una muy corta  en la isla de la Graciosa y otra en Tenerife, ésta de casi una semana, tiempo que empleó en documentar y clasificar multitud de especies endémicas, tanto  vegetales como animales de la isla.  Es famosa su descripción botánica de la violeta del Teide.

Alexander alabó su feliz estancia en Tenerife, así como las atenciones del cónsul francés y otros investigadores extranjeros que residían en la isla.

Alexander Humboldt llegó incluso a realizar una medición de la cima del Teide, a la que escaló al tercer día de su estancia..  Conservó perfectamente durante su toda su vida los datos obtenidos en la isla tinerfeña, que sirvieron de base a varias publicaciones posteriores, alguna  de ellas  salieron a la luz 40 años más tarde.

 

pasaporte expedido a Alexander von Humboldt para realizar su viaje a Sudamérica
Violeta del Teide, estudiada por Schenke , otro científico alemán

Por lo que escribe en su libro “voyage”, Humboldt guardó un excelente recuerdo de la isla canaria y de sus pobladores. Con colonos canarios coincidiría en sus expediciones en tierras de Venezuela o Filipinas y se referiría a sus virtudes en este texto :

«Los habitantes de Canarias ofrecen los rasgos característicos de la población montañesa e insular a la vez. Para apreciarlos debidamente, no basta con verlos en su misma patria, donde grandes dificultades entorpecen el desarrollo de la industria: hace falta verlos en las estepas de la provincia de Caracas, encima de los Andes, en las campiñas abrasadas de las Filipinas por todas partes en donde, aislados en medio de regiones desiertas, han tenido la oportunidad de hacer muestra de esta energía y de esta actividad, que son la verdadera riqueza del colono». (Humboldt. Voyage)

 

Su frase ““Die gefährlichste Weltanschauung ist die Weltanschauung derer, die die Welt nie angeschaut haben“ refleja su punto de vista de que es imprescindible viajar para emitir teorías sobre el hombre y el mundo . ““La cosmovisión más peligrosa es la cosmovisión de aquellos que nunca han mirado el mundo” .

.En su prolongada estancia en tierras americanas, Alexander observa tanto las selvas y parajes desérticos o montañosos como las aldeas indígenas y las grandes ciudades. Le preocupa la desigualdad manifiesta entre clases dominantes y sometidas en los últimos coletazos del Imperio Español.

Retrato de Simón Bolívar

Esas observaciones son extensibles a la situación actual de la mayor parte de los países latinoamericanos, pasados más de dos siglos de su viaje.

 

 “México es el país de la desigualdad. Acaso en ninguna parte la hay más espantosa en la distribución de fortunas, civilización, cultivo de la tierra y población… La capital y otras muchas ciudades tienen establecimientos científicos que se pueden comparar con los de Europa. La arquitectura de los edificios públicos y privados, la finura del ajuar de las mujeres, el aire de la sociedad; todo anuncia un extremo de esmero, que se contrapone extraordinariamente a la desnudez, ignorancia y rusticidad del populacho. Esta inmensa desigualdad de fortunas no sólo se observa en la casta de los blancos (europeos o criollos), sino que igualmente se manifiesta entre los indígenas.”

Quizás por estas observaciones  Alexander toma contacto con los movimientos de liberación del continente americano. En sus escritos posteriores, ya a su regreso a Alemania, apoyaría firmemente la figura de Simón Bolívar, aunque eso será objeto de otra entrada …

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