Barcelona , febrero de 1910: el primer vuelo de aeroplano en España

Foto del primer vuelo de aeroplano efectuado en España. Febrero de 1910. Barcelona

Según indican los medios, el primer vuelo de un aeroplano en España se realizó el 13 de febrero de 1910 en un aparato  pilotado por Julien Mamet , de la escuela de aviación de Pau (Francia) . Se trataba de un monoplano Bleriot XI con motor de Anzani de 25 C.V,  adquirido poco antes por un alumno de la escuela, deportista y millonario uruguayo de orígenes canarios y catalanes, aficionado a todo tipo de deportes, que fue durante años presidente del C.D Tenerife   Mario García Cames.

Meses antes, en Barcelona, unos entusiastas catalanes de la aviación primitiva, conocedores de las hazañas de Bleriot al cruzar el Canal de la Mancha,   constituían una sociedad denominada «Asociación de Locomoción Aérea». Eran Juan Sardá Ballester, José Comas Solá, famoso astrónomo  y Eduardo Castells, entre otros. Querían realizar una demostración en  Barcelona de los progresos de este deporte. Mandaron una avanzadilla de la sociedad a París para contratar algún aparato y piloto que lo realizase,  aunque no lo consiguieron.  Parece que alguna casualidad mezclada con el parentesco entre los Comas hizo el resto. Llegaron a un acuerdo económico con el piloto y con el dueño del aparato para realizar las exhibiciones en Barcelona. Con algunas dificultades añadidas para el traslado y el paso de aduanas del aeroplano a Barcelona, se consiguió que el aparato llegase desmontado, que se ensamblasen sin dificultad todas sus piezas y  que el aparato estuviera listo para su primer vuelo en España. 

 

El aeroplano Bleriot XI segun un grabado de la época

Transcribo aquí lo que aparecía en las revistas de la época  :

«El viernes 11 de febrero de 1910, Barcelona amanecía con cierto aire de incredulidad. Al llegar la tarde, varias decenas de personas se acercaban al hipódromo de Can Tunis,  en las faldas de Montjuic; pocos se lo querían perder. Algunos miraban al cielo con el deseo
expreso de que el tiempo acompañase. Mario García Comas estaba tranquilo y seguro, pues conocía las virtudes del piloto Mamet. El avión se elevó ante la mirada atónita de un público expectante. El silencio, sólo roto por el ruido del motor, se desvanecería entre los aplausos de la gente. El avión recorrió unos 2 kilómetros, a una altura de 40 a 50 metros. Este vuelo de ensayo, había durado dos minutos y ocho segundos.»

Parece que esta revista no tiene en cuenta que el primer intento del 11 de febrero no llegó a  realizarse a causa del fuerte viento reinante. Lo aclaran otros dos artículos, que reproducimos aquí:

El artículo de «La Vanguardia» del 15 de febrero, reza así :.

El piloto aéreo Mamet, con al monoplano Bleriot  realizó ayer un vuelo bastante notable, ante contadas personas. Aprovechando la calma atmosférica reinante, salió del hipódromo, convertido estos días en aeródromo provisional, y remontándose algunos metros, describió  un círculo muy extenso, pasando en su excursión sobre el mar y llegando hasta la necrópolis del Sudoeste, en cuyo punto logró el máximum de elevación, con unos ciento cincuenta metros. Al arribar al campo de su «hangar» simuló el descenso,
pero á los pocos metros dio un salto que le elevó nuevamente, ante la natural sorpresa de los que iban á ayudarle en su «atterrissage».

Sin embargo, en otro periódico de la época, » La Ilustración »  la fecha del evento y la altura del vuelo cambian:  se realizó dos días más tarde del primer intento,  que databan el 11 de febrero. El Avión recorrió 6 km. y se elevó hasta 200 m. llegó hasta el Llobregat, se adentró en el mar y sobrevoló la montaña de Montjuic. 

Retrato de García Cames y Mamet con su aeroplano

Sea como fuere el comienzo, lo cierto es que en Barcelona se declaró la locura por la aviación.  Pero era algo que ya tenían previsto los organizadores. No hay más que ver los artículos y notas de prensa  de «La Vanguardia» del domingo 13 de febrero : 

En el aeródromo de la A. L. A. (Casa Antúnez) se han ejecutado varias obras para solidar y decorar las tribunas capaces para instalar muchos espectadores; se han dispuesto treinta amplios palcos y anchos espacios para
las localidades de silla, libre, así como también se ha instalado la tribuna para la prensa en
condiciones de cómodo servicio. La asistencia facultativa ha sido prevista
en todos conceptos, habiéndose encargado a los señores don F. Ezquerdo Grau, Soley y Sojo la dirección de todo cuanto sea necesario.
Durante los días de exhibiciones el restaurant del señor Casanovas prestará el servicio de un espléndido y económico bar»


En el mismo día y periódico:

AVIACION—Con objeto de evitar malas Interpretaciones, La Asociación de Locomoción Aérea, cuyo domicilio social se halla en la plaza
de Cataluña, número 20, nos ruega pongamos
en conocimiento del público que tanto en su domicilio social como en la plaza del Teatro, se
colocarán banderolas indicadoras, en la siguiente forma: bandera azul significa que se volará;
roja, quo no hay posibilidad de volar, y blanca
con topo negro, que se resolverá sobre el terreno, según las circunstancias aconsejen.
Por referencias de los organizadores, sabedores que, si  permitido por   las circunstancias antedichas, estado atmosférico, velocidad del viento,
etcétera, el piloto Mamet proyecta verificar vuelos de sensación, de altura, distancia y Velocidad.


y otra noticia : 

«Con motivo de los ensayos de los aeroplanos  que se  han de realizar hoy en el hipódromo, en la cúspide del Tibidabo se colocarán los anteólos (anteojos?)
en los miradores, instalándolos de manera que
el público pueda observar cómodamente tan interesante experiencia»

Los carteles publicitarios con retratos del piloto mostraban el “pájaro artificial”, 

Los precios del espectáculo iban desde los palcos a 60 pesetas hasta  la peseta de una entrada a pie. El eco se trasladó a Madrid, donde las exhibiciones se realizaron en marzo del mismo año, con más aparatos. Más tarde Lisboa y  Valencia. Allí, se utilizó la playa de la Malvarrosa como aeródromo improvisado. 

Poco después, se el acuerdo entre el empresario uruguayo y el piloto francés, y el final de las exhibiciones. Mario García se mantuvo en el campo de la aeronáutica ya que obtuvo el título de piloto de aviones.

La gesta ha quedado en el recuerdo de la historia de la aviación española, fijando la fecha del 11 de febrero de 1910 como la real.

La gesta se recuerda en Catalunya durante la República con este cartel

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

× ¿Puedo ayudarte? Can I help you?