Restos neolíticos, ibéricos y paleocristianos en un barrio de Barcelona

En el barrio del Guinardó se encontraron los restos arqueológicos más antiguos de Barcelona. A lo largo del siglo XX se realizaron varias excavaciones en un radio de menos de 1 km

Se ha hablado mucho del insigne pasado romano de la ciudad de Barcelona, antigua Barcino.  No es nuestra intención escribir más sobre ello. Pero si es necesario señalar es que , en un barrio de Barcelona, a pocos metros de la Sagrada Familia, el Parque Güell y el Hospital de San Pablo, se encontraron los restos arqueológicos posiblemente más antiguos de todo su término municipal. 

El barrio de El Guinardó era , a principios del  siglo XX, un conglomerado de edificaciones y tierras de cultivo  surgido años antes en la zona fronteriza de los municipios de Gracia, Horta, San Andreu y San Martí. Todos estos municipios habían sido absorbidos por el de Barcelona en aquella época. La construcción del nuevo Hospital de San Pablo animó la edificación en la zona y en uno de los desmontes realizados se localizaron los primeros enterramientos. Fueron datados en el siglo V de nuestra era.

Cápsula de cerámica encontrada en el Guinardó en 1931 y datada en el siglo IV de nuestra era , con restos perfectamente conservados

Las excavaciones de 1931 en el barrio del Guinardó, zona de Mas Casanovas

Evolución de las excavaciones del erróneamente denominado poblat ibèric de Barcelona. Apertura de las tumbas paleocristianas en 1931.Ocupación de las mismas por un poblado chabolista desde los años 40 hasta 1981. Nuevas excavaciones previas a la construcción del cinturón de Ronda en 1983 y cubrimiento definitivo por el asfalto de la Ronda del Guinardo

Durante las excavaciones que se llevaron a cabo entre  1931 y 1932 por el equipo de arqueólogos dirigidos por el profesor Colomina, se localizaron alrededor de 100 enterramientos del período romano tardío y paleocristiano, algunos de ellos excepcionalmente bien conservados, con sus cápsulas de cerámica. Asimismo, en los alrededores de la excavación, se localizó un grupo de cabañas y restos muy anteriores, datados al final del periódo neolítico, unos 2000 años antes de Cristo. De estos últimos no hemos podido localizar fotos pero  sabemos que se encuentran conservados en el Museu Arqueològic de Barcelona.

El conjunto de restos arqueológicos despertó el interés de los barceloneses de la época. La zona se denominó a partir de aquel momento el «Poblat Ibèric» a pesar de que los restos eran bastante posteriores.  

El poblado ibérico del Turó de la Rovira

Enterramiento localizado en la necrópolis ibera del Turó de la Rovira en 1933 que muestra urnas funerarias y el esqueleto de un caballo o mulo
foto de 1933 en la que se aprecia un lienzo de la muralla íbera del poblado del Turó de la Rovira

En 1932, aprovechando el éxito en medios de comunicación, la proximidad  de la excavación del Guinardó al  Turó de la Rovira y con  las cuadrillas ya formadas, se emprendió la excavación por el mismo equipo de arqueólogos de los dos poblados ibéricos de los que se tenía ya noticia, en el alto de la colina , antes denominada «Puig Aguilar» y en una zona inferior, donde se situaba la necrópolis, cercana a la actual calle de Marià Labèrnia. En ambas zonas  habían sido encontrados con anterioridad piezas cerámicas y otros restos, de indudable origen íbero layetano. 

Además eran visibles  lienzos  de la muralla que defendía el poblado, tal y como podemos ver en la foto de la izquierda. 

Hoy en día es irreconocible esta muralla en la zona.  

Las excavaciones sacaron a la luz numerosos restos arqueológicos. Presentamos más abajo algunas fotos de los hallazgos.

Dibujos de la decoración de la cerámica ibera encontrada en el Turó de la Rovira
Cerámica ibera encontrada en 1932 en las excavaciones del Turó de la Rovira

Tras las excavaciones, que extrajeron numerosos restos, vasijas, fíbulas y ánforas ibéricas y de otras procedencias, el Turó quedó poco tiempo como estaba.

 A los pocos meses se construyeron sobre los restos del poblado las baterías antiaéreas de defensa de Barcelona durante la guerra civil.  Sobre la necrópolis, se construyó y se cultivó, quedando la zona cubierta en la actualidad. 

Más tarde, se fueron construyendo infraviviendas en  el  territorio,  hasta formar el barrio chabolista de «los cañones» . Dicho barrio se mantuvo por décadas hasta su eliminación definitiva en 1981. 

Hoy en día no existen casi restos visibles del pasado ibérico en la zona. En cambio,  han llegado hasta nuestros días en buen estado las baterías antiaéreas tras la reforma y establecimiento de una sede del Museu d’Història de la Ciutat de Barcelona.

vista de Barcelona desde lo alto del Turó de la Rovira
Pulsa sobre la imagen para saber más
El Turó de la Rovira antes de su última reforma. Se denominaba la zona "Los Búnkers"

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